salir

los creyentes

Dos amigos, uno católico y el otro mahometano, se encontraron una tarde en la calle y se saludaron muy amablemente.

-Hola, ¿cómo estás?

-Muy bien, afortunadamente. ¿Y tú?

-Bien, bien.

Luego de unos instantes de silencio, habló el mahometano:

-¿Y tu jefe como está? -dijo señalanbdo al cielo.

-Pues... hablando con el tuyo. -dijo el católico señalando al piso.

-Ah, ¡qué bueno! Por fin un diálogo. Ya hacía falta.

-No, no, qué va. No es un diálogo. Es solamente un intercambio de mentiras.


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